Debo ser lo más importante para mi SIEMPRE.

Aún me resulta difícil implementar esta creencia en mí y obviamente esto se refleja en mi vida de muchas maneras.

Creo que no soy la única y por eso escribo este post, con la esperanza de transformar mi sombra en luz y que eso le sirva a alguien.

A las mujeres nos cuesta ponernos primero, darnos prioridad, nos han educado a vivir hacia fuera, no hacia dentro, a satisfacer las necesidades  de los demás en lugar de las nuestras. En nuestro fuero interno de alguna manera sentimos que “debemos” hacer feliz a nuestros padres, parejas e hijos. Y en el camino nos perdemos por completo.

¿Cómo no nos vamos a sentir abandonadas? ¿ Cómo no vamos a tener una profunda herida de rechazo?Si nos tenemos completamente abandonadas, si no somos lo primero par nosotras mismas,  lo primero son los demás…

Si tan solo el hecho de pensar “Voy a ser lo  primero para mi siempre” despierta una voz perversa en nuestro interior que nos dice “EGOÍSTA” y nos señala con dedo acusador.

¿Como que egoísta? ¿Que cojones? Llevo toda mi vida cediendo mi poder, tres años tratando de recuperarlo, he avanzado mucho, si. Pero aún me encuentro muchas veces cediéndoselo a cualquier persona o cosa que se me cruza por el camino.

Observando y hablando muy seriamente conmigo, agarrándome metafóricamente del pelo y devolviendome a mi lugar. Yo soy mi centro, yo soy mi vida, yo soy mi dueña y la soberana de mi castillo, yo y solo yo, soy la protagonista de mi vida.NADA es más importante que yo para mí.

Y dios sabe que no es egoísmo a amarme a mi misma, la diosa que llevo dentro me guia todo el rato hacia mí, me hace sentir dolor cuando me desenfoco de mi misma, cuando espero ridículamente que me den fuera lo que ya tengo dentro.

¿De que otra forma puedo sentir amor? si no es llenádome de amor, dándome el amor, la atención, la aceptación, la prioridad que necesito.

¿Cómo podría compartir con mi pareja, hijos, amigos o familia algo de lo que carezco?

Pero ese fantasma de mi ego aún acecha y me dice que soy egoísta por ponerme primero siempre.

Y yo me pregunto: ¿por qué debería de seguir haciendo lo mismo si no me ha funcionado?

¿Por qué debería de repetir una y otra vez el mismo comportamiento y esperar que mis heridas se sanen por sí mismas? No funciona así, de hecho el consejo de esta vocecíta no me ha funcionado nunca.

Así que simplemente voy a probar otra cosa. Ponerme a mi primero siempre, a ver que pasa…

Hoy me comprometo conmigo misma a no ceder mi poder ante nada, observándome atentamente a cada paso:

A no atender antes el móvil que mi estado emocional

A no atender antes  mi trabajo que a mi misma.

A no atender antes a mi pareja , amigos o familia que a mi.

Y sobre todo no distraerme de mi misma, no buscar la vía de escape siempre. Habitar mi cuerpo y mi vida, aquí y ahora a cada minuto.

¿Y tú? ¿Te atreves?

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